Hoy voy a hablarles de otra de mis manías: Los médicos.
Cuando uno lee la prensa o escucha la televisión, parece que existen remedios para curar todas las enfermedades y únicamente se resiste el cáncer.
Pues bien, en mi caso, siempre que he ido al médico mi enfermedad no tenía solución. Únicamente te recetan medicinas para “los síntomas”.
Te duele la cabeza: puede ser de cualquier causa, tienes resfriado: puede ser cualquier virus, te duele la espalda: puede ser cualquier hueso o nervio, etc.
Como siempre voy a contarles mis experiencias:
En un reconocimiento médico me detectan que oigo mal. El especialista: otosclerosis. Tome esta medicina. Pero ¿me cura?. No, pero “puede” que no aumente tanto la enfermedad. La medicina debía tomarse toda la vida. Así que, eche cuentas y dije: prefiero quedarme sordo. Veinticinco años después, creo que sigo igual, quizás oiga un poco menos, pero poco. (Bueno, tengo “tinnitus” (oigo ruidos), por supuesto no tiene solución).
Oftalmólogo: Miopía 0,5 dioptrías en cada ojo: póngase gafas porque si no aumentaran.
A mis veinte años: ¡con lo que yo me muevo¡, ¡ni hablar¡ A ver hasta donde llegan.
Cuarenta años después tengo 2 dioptrías y en la última revisión me dijeron que no han aumentado desde la anterior. Intuyo que si me hubiera colocado gafas desde el principio tendría las mismas. Por supuesto me pongo gafas para conducir.
Calambres al orinar. Especialista: tómese estas gotas para mañana hacerle unas pruebas. Toda la noche sentado en el water, no me fui por la taza de milagro. Consulto el prospecto: 10 gotas (no treinta como me había mandado). Mañana siguiente: Como estaba “desmayao” sin dormir y “vacío” totalmente, la papilla (contraste) que me dieron me supo “exquisita”. En fin, que casi me muero. Resultado: No sabemos que puede ser, vaya al traumatólogo a ver si por ahí van los tiros. No hago caso no vaya a ser que me “liquiden”. Pocos días mas tarde dejó de sucederme lo de los calambres.
Otro: Dolor en el hombro. No se me quita, tendré que ir al médico. Médico de cabecera: vaya al especialista. Especialista: Vaya al fisioterapeuta. Sesiones de calor y mover el hombro en escalas verticales y otros artilugios. Pregunto a otra personas que hace lo mismo y me dicen que han tenido un accidente o similar. Pero ¡si yo no he tenido nada de esto¡ Después de veinte sesiones sigo igual. Lo dejo. Pocos días más tarde se me quita solo.
Otra. Mi hijo. Anda un poco de puntillas. Especialista: Esto es grave. Hay que ponerle unas plantillas. ¿Me puede aconsejar?. Es difícil, pregunte en la Universidad. Yo: ¡madre mía¡. ¿Y si consultamos a otro médico?. Otro Especialista: Si, tiene los pies “cavos-valgos” pero no tiene importancia, puede estar así toda su vida sin problemas (y así ha sido). Casi le doy un beso. Problema solucionado.
Mi teoría es que, si hemos llegado hasta aquí, después de millones de años de evolución, debemos dejar que actúe la naturaleza. (¡hombre, si existe un remedio moderno que funciona, tomarlo, claro está¡.
Un saludo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada