Hoy les voy a hablar de otra de mis manías: La reparación del coche.
Comenzaré por narrar mis experiencias al respecto.:
Antes de empezar, decir que todos los coches tenían marcas diferentes, claro, no compraba la misma que había tenido ni a tiros.
Mi primer coche (año 1974).: Como tenía poco dinero lo compré de segunda mano. Al no saber de mecánica me dije: mejor en un concesionario. Mi ansiedad por tenerlo me llevo a adquirir seguramente el peor que tenían (pero no el mas barato 80.000 pts.). Enseguida surgieron los problemas: se calentaba y tiraba todo el aceite. Lo llevo al concesionario porque estaba en periodo de garantía (tres meses). Se lo quedaron para repararlo. Me llaman por teléfono diciendo que tienen que hablar conmigo sobre la reparación y que me acerque a una dirección. Resultó ser un taller cualquiera (en una nave cochambrosa) donde me dijeron que “ya que tenían abierto el motor por un poco más de dinero me rectificaban el motor”. Yo, pardillo, les di el visto bueno (la mitad de lo que me costo el coche). En fin, que el flamante concesionario de la marca, hacía las reparaciones no en su flamante taller sino en un taller cualquiera.
Segundo encontronazo: Cansado del anterior coche, decido comprar uno nuevo, de otra marca. Voy al nuevo concesionario donde me valoran el mío (verbalmente-ya saben: pardillo). Como no me llamaban para entregármelo tuve que ir y armar un escándalo, y entonces, si, salio el jefe y me dijo que ya lo tenían (que casualidad). A la hora de pagar, me valoran el coche viejo en 1/3 de lo que me habían dicho. En fin, otro ladrón “concesionario oficial”.
Nueva experiencia.: Tuve otro coche de segunda mano y, como había aprendido algo de mecánica con los anteriores, me compre el libro “oficial” donde venía el despiece, tiempos de reparación y como repararlo (con fotos). Allí especificaban las herramientas necesarias para cada reparación. Pues bien, necesito desmontar un palier y existe una herramienta que, para no perjudicar los amortiguadores que de otra forma se abrirían a tope, sujeta el resto del sistema. Precisamente están cerrando un taller concesionario de la marca y pregunto para comprarles esa herramienta. Ya se lo imaginan. Ni idea. Pobres de los amortiguadores de los que llevaron su coche a reparar allí. Otro concesionario “eficiente”.
Otra. Siguiente coche (Año 1993). Nuevo. Al pasar la primera revisión a los 1000 km. en que se hace el cambio de aceite y se reaprietan las tuercas de la culata (si, ya se que ahora no hace falta) observé en la factura que no habían hecho esto último. El modelo que había comprado llevaba muchas años en el mercado y yo creo que debían de hacerlo. Lógicamente, pasados dos años y después de llevarlo varias veces al taller donde no sabían porqué se calentaba y perdía agua, tuvieron que cambiar la junta de culata que estaba quemada. Aunque no se sepa mucho de mecánica se descubre porque sucedió esta avería: Por no apretar en la primera revisión los tornillos de la culata. Al no reapretarlos queda “holgura” y por ese espacio, por pequeño que sea, se va quemando el agua de refrigeración (ineptos los talleres que no daban con la avería) y al final se quema la culata.
Otra. Coche nuevo (2002). Primer cambio de aceite. Yo que no me fío, en casa miro la el nivel del mismo. Horror, estaba negro, ¿como puede ser si el aceite es nuevo?. Explicación.: En lugar de vaciar el cárter por el tapón inferior, le meten un chupón por el superior y lo vacían ¡que cómodo¡. Pero, teniendo en cuenta de que era el primer cambio de aceite, y de fábrica sale con uno especial para el rodaje y que quedan posos donde se incluye el posible metal desprendido, lo que hicieron es una canallada. En fin, ya no se como llamarles.
Otra. Ruido (silbido). Jefe de Taller “oficial”: “Es que puede ser de cualquier cosa como lleva tantas”. A casita con el cabreo. Y a esperar que se rompa del todo.
La última: Como no aprendo, sigo llevando el coche a revisarlo en el concesionario oficial (es que, ¿quien es el valiente que lo lleva a “los otros” con estas experiencias que les he contado?). Recojo el coche, pago una factura elevada donde me dicen que me han hecho gratis un montón de cosas. Pasados unos días, cuando voy a pagar un estacionamiento, descubro que no tengo ni una moneda (habían dejado las de 1 y 2 céntimos de euro). Por vergüenza no se lo digo. Claro que tampoco lo volveré a llevar allí. También descubro que uno de los niveles no lo habían rellenado (uno de los puntos “gratis”. ¡De risa¡.
Bueno, con estas experiencias, ¿que hago en el futuro?. Me parece que lo voy a reparar yo. En futuros blogs les explicaré como.
Un saludo.
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